Ella, desde hace años, sueña con ese día. Ese día especial. Su gran día. Su boda. ¿Cómo sería? ¿Con quién sería? ¿Cuándo sería? Poco a poco, conforme pasaban los años, sus interrogantes se iban respondiendo. Ella iba teniendo claras ciertas cosas que quería sí o sí el día de su enlace. Fuera con quien fuera, tenían que ser así. Ya se encargaría de negociar con su futuro marido para que así fueran. Su imaginación no tiene límites.

Hace ya unos años que camina acompañada. De su mano, el amor de su vida. En conversaciones, a lo largo del tiempo que llevan juntos, han ido, poco a poco, charlando sobre qué cosas quieren para el día de su boda. Hay personas que no tienen nada claro estos aspectos pero ella sí. Y él. Bueno, él más que ella. Podría decirse que son almas gemelas que se complementan a la perfección. Juntos han ido respondiendo algunas de las interrogantes de su gran día.

Se conocieron en su hermandad. Comparten devoción y pasión por unas Imágenes frente a las que sueñan casarse y prometerse amor eterno. Allí, a sus plantas, será el día más feliz de sus vidas. Junto a sus seres queridos, familiares y amigos que les acompañarán para disfrutar junto a ellos de ese día tan especial y marcado en el candelario.

Él, “armao” de toda la vida, tiene un vínculo muy especial desde niño con la hermandad. Ella, muy activa en la vida diaria de la hermandad, no se imagina su día a día sin su Esperanza. El destino quiso unirlos así. Allí, en una convivencia de la Banda de Cornetas y Tambores, cruzaron sus miradas, charlaron y con el corazón sonriente se despidieron, sin imaginar, que desde ese momento no podrían dejar de pensar el uno en el otro. Semanas más tarde se reencontraron en una cita preparada y en privado; y es desde ese momento en el que el Nuestro Padre Jesús de la Sentencia los bendijo y no se han separado ni un segundo.

Sus familias se conocían desde que eran pequeños. Del mismo barrio, se movían en los mismos círculos sociales y, hasta que el destino y la Esperanza no los hicieron coincidir, no unieron sus caminos para hacerlo uno solo. La vida, a veces, nos hace deambular en torno a nuestro destino, pero todo llega en el momento indicado, el momento preciso, el momento ideal.

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