La ilusión perdida, la esperanza desvaneciéndose… El cansancio, hastío, organiza y reorganiza mil veces… Desesperación, restricciones, indignación…

 

Hace poco más de un año vivíamos los cofrades la espera más esperada. Esa que esperamos todo el año, esa con la que los sueños, como los años se cuentan, porque nosotros, no contamos los años por meses, sino por Cuaresmas

 

Y aunque, son cuarenta días para llegar al sueño, siempre empezamos a contar antes. Algunos al menos, empezamos antes, porque todos sabemos que cuando las parihuelas salen al relente ya comienza la espera. ¿La espera o la esperanza? Nunca imaginamos que esa bendita espera se convertiría en una esperanza que se alarga y se alarga hasta que llegue y al fin cumplamos el sueño atrasado.

 

Ha sido un año muy duro, de mucha incertidumbre, sufrimiento, miedo, angustia, temor, ahogo, pero, a pesar de la quemazón que traemos arrastras nosotros sabemos renacer. Y volveremos como mejor sabemos, esperando una nueva vida, esperando una nueva esperanza, viviendo una Cuaresma distinta pero llena de recuerdos, Lagrimas, Amarguras, Socorro, Hiniesta, Estrella y Sevilla.

 

 

La ciudad mágica nos aguarda, no espera, como nosotros a ella en la noche larga que no termina, ¿y si fuera La Madrugá?, esa que Abel Moreno nos regaló y con la que se estremecen las entrañas… Una noche en la que somos creyentes. Seamos creyentes ahora y tengamos la esperanza, esa esperanza que espera que el rayo de luz que despunta al alba nos acoja y nos guíe a contar nuevas Cuaresmas.

 

Que este Domingo de Ramos volvamos a poner el contador a cero anhelando que la vida nos regale Salud. Solo nos queda vivir unos días en Paz y Amor sintiendo cada rincón, brisa, llanto y pena en esta bendita ciudad que se llama Sevilla.

 

Y a todo esto, pienso, que la misma espera, la misa Esperanza y la misma Angustia y quemazón es la vuestra, la tuya que te casabas en 2020 y no ves ese momento de felicidad llegar. Deshojas el calendario anhelando el sueño, un sueño que no llega.

 

Ya no tienes ni ganas de reorganizar de nuevo, ya no sabes si merece la pena, ya no sabes si te ilusiona o si simplemente el hastío te ha mermado.

 

Solo te puedo decir que no decaigas en tu empeño, que la vida es primavera y el sueño de los despiertos, sigue soñando tu vida y con Humildad y Paciencia lo verás cumplido. Vuelve a ilusionarte con cada nuevo detalle y piensa que todo pasa por algo, que quizá no era el momento o quizá no era la manera… Pero aunque caigas, una, dos o tres veces, vuélvete a levantar y sigue caminando que al final del Calvario viene siempre la Esperanza y la Resurrección, esa que le da sentido a nuestras vidas y por la que no debemos perder la Fe cuando atravesamos caminos pantanosos como los que nos esta tocando atravesar.

 

Hoy, Viernes de Dolores, día de gozo, tenía preparado otro articulo, pero me he levantado esta mañana con la necesidad de escribiros estas palabras. Valga el resumen para que no perdamos nunca la Esperanza.  

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